Una de las preguntas más frecuentes que nos hacemos, en sus múltiples variedades, es:

¿Dónde queremos llegar?

Necesitamos un PLAN para conseguir alcanzar el objetivo que marca la respuesta a esa pregunta. Es la única forma de tomar las mejores decisiones (para nosotros) que nos lleven por los mejores caminos (para nosotros), para conseguir nuestro objetivo.

Ese PLAN tiene que tomar forma de manera CONSCIENTE, de esta forma nos haremos RESPONSABLES de las consecuencias de nuestras decisiones, sin culpar a nada ni nadie externo, y evitará que lo abandonemos cuando lleguen las primeras curvas del camino.

Esa conciencia al crearlo hará que no dudemos en los momentos de INCERTIDUMBRE. Está claro que no todo va a ser como nosotros hemos pensado y planeado, igual que está claro que no siempre las decisiones que tomemos van a ser las más acertadas.

Lo importante es que analicemos esa situación nueva que se nos ha presentado y decidamos cómo afecta a nuestro PLAN. Es posible que lo que en un primer momento parece muy determinante, al mirarlo con más calma, realmente no lo sea.

Muchas de las dudas que aparecen no son del exterior, son nuestras, de nuestro interior, de nuestra mente. Surgen ante situaciones nuevas que nos hacen salir de la zona de confort, ante las que tenemos que asociar emociones que nos permitan actuar y avanzar, y contra las que nuestra propia mente se revela porque no le resultan “cómodas”.

Es en este momento cuando necesitamos pararnos a reflexionar. De esta forma ponemos luz a esa incertidumbre, a esas dudas. Así sabremos de dónde vienen, si es producto de nuestro EGO que no quiere que salgamos de esa zona de confort, evitando que aprendamos, o son realmente situaciones a las que debemos prestar atención para adaptar nuestro PLAN, y seguir adelante con más recursos que antes y con más CONFIANZA.

Esa conciencia que teníamos en el momento de crear nuestro PLAN es la que en estos momentos nos de la CONFIANZA en nosotros mismos y en nuestras decisiones para seguir adelante.

Cuando iniciamos un camino lo importante no es llegar, lo importante es el camino, es disfrutar del camino. En este sentido se me ocurren algunas preguntas que pueden ayudarte a confiar en tus decisiones en los momentos de incertidumbre:

¿Cómo sabes que es tu PLAN realmente? ¿Cómo te hace sentir al pensar en él?

¿Qué es lo peor que puede ocurrir si sigues adelante con tu PLAN?

¿Quién eres tú si abandonas tu PLAN?

¿Qué te dices para abandonar el PLAN? ¿Cuánto de realidad hay en lo que te dices?

¡Un abrazo!

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